
Lisboa, la capital de Portugal, se alza a orillas del río Tajo. El bajo horizonte de la ciudad, su ambiente sencillo y su agradable mezcla de estilos arquitectónicos se combinan de tal forma que la convierten en la ciudad ideal para pasar un fin de semana.
Es bastante sencillo orientarse en la ciudad, ya que la mayoría de las actividades cotidianas se concentran en la parte baja de la misma, por lo que recomendamos reservar el alojamiento en esta parte de la ciudad. Lisboa dispone de una amplia variedad de alojamientos y restaurantes a buen precio, casi todos ellos en el centro de la ciudad. Ofrece al visitante una animada vida nocturna, con bares de copas, discotecas, locales donde bailar al ritmo del jazz y de la música africana o turbarse con un fado. Los partidos de fútbol locales y las corridas de toros son las mayores emociones para disfrutar durante el día.
Llegamos al aeropuerto de Lisboa a las 19:30 del viernes 25 de enero. Para ir al centro de la ciudad cogimos el autobús nº44, el cual hace la ruta des del aeropuerto hasta la parte baja del centro y cuesta 1,35€ el trayecto. Nos bajamos después de 30 minutos en la Praça dos Restauradores, justo enfrente del hotel.
ALOJAMIENTONos alojamos en el Vip Executive Suites Eden, un bonito aparthotel situado
en la Praça dos Restauradores, nº 24. Para más información consultar:
http://www.viphotels.com






Después de dar un pequeño paseo por el centro y cenar nos fuimos al "Barrio Alto", un barrio con estrechas callejuelas que es una zona residencial del s. XVII pero que actualmente esta de moda, con diseñadores únicos, boutiques exclusivas, tiendas de discos, restaurantes y muchos bares y cafés donde la gente joven de Lisboa sale con sus amigos.
Comentar que en comparación a Barcelona los precios de las copas son relativamente mucho más baratos (3€ para cócteles, 3,5€ mojito y 2,5€ el resto de cubatas).